El desafío de la inclusión LGBTQ+ en los deportes: así es como tu empresa puede ser parte

El desafío de la inclusión LGBTQ+ en los deportes: así es como tu empresa puede ser parte

February 18, 2022

La visibilidad LGBTQ+ en el mundo de los deportes ha experimentado un aumento exponencial durante los últimos años. Esto ha ocurrido no únicamente de la mano de deportistas de élite que han hablado públicamente de su orientación sexual o identidad de género diversa, sino que además del compromiso de federaciones y empresas de la industria con la erradicación de la LGBTIfobia en la práctica deportiva.

Algunas marcas tan reconocidas como Nike, Puma y Under Armour han generado campañas específicas para el mes del Orgullo con el diseño de productos orientados a la visibilidad del colectivo, mientras que otras empresas como la plataforma de streaming para deportes y empresa partner de myGwork DAZN han incorporado políticas de diversidad e inclusión LGBTQ+ en el corazón de su estrategia corporativa.

Las grandes asociaciones deportivas han seguido una senda similar, especialmente para hacer frente a la incidencia de la discriminación y los discursos de odio. Recientemente, la FIFA ha multado a los equipos de fútbol profesional de México y Panamá por los cantos homofóbicos ocurridos en las eliminatorias para el próximo mundial y, en paralelo, ha celebrado la salida del armario de juradores y árbitros, como el caso del referí noruego Tom Harald Hagen.

El fútbol es, sin embargo, un ejemplo de las contradicciones en materia de inclusión LGBTQ+ en los deportes: en agosto de 2021, la Asociación de Futbolistas Profesionales en Inglaterra y Gales dio a conocer un estudio que develaba que una tercera parte de los insultos que las/os jugadoras/es recibían en redes sociales eran de carácter homofóbico. Ese mismo año, la UEFA se opuso a que un estadio alemán se iluminara con los colores del arcoiris en un partido de ese país contra Hungría, en protesta por sus políticas anti-LGBTQ+.

De acuerdo a David Guerrero, presidente de la asociación Deporte y Diversidad y autor del libro “Corres como una niña: el género y la diversidad LGTBI en el deporte”, este fenómeno es transversal en la mayoría de las disciplinas. Su diagnóstico es claro: la persistencia de la LGBTIfobia se debe a “la falta de referentes y la invisibilidad” de las/os deportistas del colectivo.

Para David, los estereotipos juegan un papel muy duro en la representación: mientras los hombres con orientaciones sexuales e identidades de género no normativas son asociados a la debilidad y, por tanto, considerados malos deportistas, las mujeres LBTQ+ se enfrentan a la indiferencia asociada al deporte femenino y la reproducción de prejuicios. “Una mujer lesbiana será considerada como mejor deportista, porque se asume que será más masculina”, sostiene.

El caso de las/os deportistas trans e íntersex es aún más complejo, porque deben lidiar con el prejuicio de una presunta ventaja competitiva, especialmente en el caso de las mujeres. Guerrero afirma que muchas de ellas son obligadas a medicarse y medir la testosterona, se les imponen reglas particulares para su participación o, directamente, se les expulsa de los clubes o se impide la incorporación de deportistas por su género sentido.

Todas estas situaciones son la expresión de una serie de problemas que enfrentan las/os deportistas LGBTQ+. David Guerrero destaca dos: “El deporte es el espacio donde mayor violencia verbal se registra en nuestra sociedad; el primer insulto que recibirán de la grada será el de "maricón" o "bollera". A esta situación, se suma que las grandes competiciones internacionales se han vendido a países en los que no solo no se respetan los Derechos Humanos, sino que además las personas homosexuales están condenadas a cadena perpetua o incluso a la pena de muerte. Así, en la actualidad, la Supercopa de España se celebra en Arabia Saudí, los Juegos Olímpicos de Invierno en China y el próximo Mundial de Fútbol en Qatar”.

Asociaciones inclusivas: todo el mundo al campo

Frente a un escenario tan difícil, en el que parece que el retorno al armario es la única solución para perseguir una carrera deportiva, han nacido diferentes clubes y organizaciones que apuestan por la inclusión LGBTQ+.

David Guerrero, quien además es parte del club de rugby Madrid Titanes, enfatiza que su misión es precisamente generar espacios seguros, libres de acoso y violencia verbal en vestuarios, campos y gradas. “El deporte se utiliza como una herramienta de salud y socialización; todas las personas disfrutan y compiten juntas, independientemente de su género, orientación sexual o identidad de género”, explica.

Todo el mundo es bienvenido: no se trata de clubes exclusivos para personas del colectivo, sino que puntos de encuentro donde la diversidad es un valor permanente en el deporte, lo que necesita de un trabajo permanente.

Por esa razón, las organizaciones deportivas inclusivas trabajan con una causa social orientada a la visibilidad y la defensa de los derechos de las personas LGBTQ+. “Su sola presencia en ligas regulares rompe con estereotipos, pero además obliga a los reguladores en el deporte a avanzar en la verdadera inclusión de todas las personas y acabar con la impunidad de los insultos homófobos que se producen de forma habitual en los campos de juego”, dice Guerrero.

En España, la Asociación Deporte y Diversidad y la Agrupación Deportiva Ibérica (ADI) son dos organizaciones que reúnen a clubes inclusivos de diferentes disciplinas y que generan esfuerzos de incidencia para transformar las normativas del deporte, generar protocolos contra la LGBTIfobia y capacitar en materias de igualdad de trato y no discriminación por orientación sexual e identidad de género a equipos en federaciones, cuerpos arbitrales y personas encargadas de espacios deportivos.

Existen experiencias similares en América Latina. La Secretaría de Deportes y Actividad Física de la Federación Argentina LGBT y la Asociación Nacional del Deporte LGBT+ de México son dos organizaciones referentes que articulan programas sociales de integración en el deporte, ofrecen formaciones y organizan torneos inclusivos en sus países.

¿Qué pueden hacer las empresas por el deporte inclusivo?

Los desafíos que enfrentan las asociaciones deportivas inclusivas son complejos y multifactoriales. Por eso, todo apoyo es bienvenido y el de las empresas es particularmente importante. Para David Guerrero, esta implicación es fundamental no solo para las/os deportistas LGBTQ+, sino que también para las propias organizaciones, ya que pueden ver su marca unida a historias de superación y empoderamiento. “No hay mejor inversión que la que recala en la defensa de los Derechos Humanos, la inclusión y la diversidad”, añade.

Pero, ¿cómo implicarse en la promoción del deporte inclusivo? Existen compañías consultoras que se han especializado en la elaboración de estrategias para abordar las tareas de inclusión en el campo deportivo. Octagon y Spain Seven Degrees son dos empresas de comunicaciones que, en Barcelona y València respectivamente, han desarrollado una importante experiencia para guiar a sus clientes hacia las mejores fórmulas de colaboración.

Para Luis Canuto, CEO y fundador de Spain Seven Degrees, la atracción de empresas para involucrarse en el deporte inclusivo pasa por hacer visibles las oportunidades únicas que éste ofrece en términos de comunicación, marketing y políticas de D&I. “Si fuera responsable del área, lo veo muy oportuno, porque el deporte LGBTQ+ es súper inclusivo y diverso. Entonces, todo es una unión integrada por la empresa, su estrategia de marketing y su política de diversidad e inclusión. Es un círculo virtuoso y esa es la clave”, apunta.

Esta idea ha sido esencial para Octagon. Nicole León, Business Development & Marketing Manager de la empresa, subraya que la apuesta por imprimir un sello en diversidad e inclusión ha partido de un convencimiento del equipo y que se ha transformado en una prioridad en el diseño de las planificaciones con sus clientes. La recepción ha sido positiva, dado que las marcas con las que trabajan cuentan con políticas de diversidad e inclusión; la tarea es generar un plan para llevar el papel a la práctica.

“Abordamos a estos clientes educándoles para hacer entender la importancia que tiene esto a nivel de negocio; siempre decimos que no solamente hay que hablar, sino que sobre todo hay que hacer. En las empresas que ya lo tienen dentro de su estrategia, lo que intentamos es tangibilizarlo a través de planes de acción. Como agencia, proponemos un plan que está alineado con la estrategia de empresa, así como con los objetivos y que deriven en una acción social y que tenga ese tipo de repercusión”, detalla Nicole.

Esos planes son elaborados según las necesidades de la marca y, especialmente, de la conjugación entre propósito e inversión. “En muchos casos, el patrocinio es una de las opciones. En otros, podría ser la generación de eventos, programas específicos o incluso la generación de contenido que promuevan estos valores. Lo que buscamos es dar un enfoque que destaque el propósito a través de acciones que, a su vez, están alineadas con los objetivos de la marca”, señala Nicole.

El patrocinio es una fórmula conocida y efectiva. En opinión de Luis Canuto, en España no solo existe una gran cantidad de deportistas LGBTQ+ visibles y clubes inclusivos que requieren de colaboración privada, sino que también un robusto calendario de eventos inclusivos durante el año. “En marzo, por ejemplo, se celebran los Jocs Taronja 2022 (Juegos Naranja en valenciano). Y la ADI se compone por un importante número de clubes que realizan muchísimos torneos que convocan a gente con un entorno social muy activo, lo que para una empresa es muy interesante”, comenta.

Involucrarse en estos eventos también es una posibilidad de ser parte de una articulación público-privada más amplia. Una gran oportunidad la ofrecen los Gay Games que se celebrarán en València en 2026. Se trata de un evento multideportivo similar a los Juegos Olímpicos y que se realizan desde 1982, con un foco central en la inclusión y no discriminación del colectivo LGBTQ+. A finales de 2021, se dio a conocer que la ciudad mediterránea se convertirá en la sede de su edición XII, convirtiendo a España en el cuarto país que recibe a los Gay Games en Europa.

La candidatura de València es una decidida apuesta por la inclusión. “Para nosotros siempre ha sido muy importante que la ciudad se visibilice como un destino abierto en el que se respeta a todas las personas”, dice Pilar Bernabé, concejala de deportes del Ayuntamiento de València.

Con ese norte, la concejala Bernabé explica que se convocaron a federaciones deportivas nacionales y a empresas para sumarse en el diseño de una estrategia que transformara a la ciudad como la mejor opción para la celebración de estos juegos inclusivos. “Cuando nos presentamos a Gay Games, contactamos a una serie de empresas y prácticamente el 90% de ellas mostraron su apoyo a la candidatura a través de una carta que implicaba una voluntad de participar. Después de la adjudicación, estas empresas nos han contactado para estar al tanto de lo que vamos a hacer”, ahonda.

Si bien los juegos son en cuatro años -la edición XI se celebrará en Hong Kong y Guadalajara (México) en 2023-, el trabajo de preparación ha comenzado desde el primer momento de oficialización. Hoy, el Ayuntamiento junto a VisitValència (la oficina de turismo de la ciudad), están ponderando alternativas para conformar la estructura legal que permitirá gestionar el evento y diseñar las fórmulas de patrocinio.

“Éste no es no es un evento de un año en particular, sino que es algo que vamos a ir tratando con otras actividades previas y posteriores. Además, vamos a intentar que los juegos se conviertan en un evento de interés especial, lo que permitirá que las empresas participantes puedan acceder a degravaciones de la inversión”, añade la concejala Bernabé.

Asimismo, el deporte inclusivo también puede encontrar espacio dentro de las organizaciones, no solo como una vía para robustecer las políticas de bienestar, sino que también la convivencia libre de discriminación. David Guerrero ve como una especial oportunidad la organización “de ligas deportivas que inviten a empleadas/os o, incluso, interempresas y que sean LGBTQ+ inclusivas: sin violencia verbal ni categorías de género, apostando por equipos mixtos y eliminando barreras para las personas trans e intersex”.

En cualquiera de estas numerosas posibilidades, el rol de las empresas impacta en un mismo punto convergente: mejorar la situación de las/os deportistas LGBTQ+, a través de la visibilización y normalización constantes en estrategias permanentes. Algo en lo que Nicole León coincide: “que todas las comunidades y, en específico, la comunidad LGBTQ+ tengan exactamente las mismas oportunidad y derechos en todos los ámbitos, incluyendo la propia práctica del deporte”.

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