
Erradicar las situaciones de discriminación hacia las personas que viven con VIH en el espacio del trabajo, a través de la incorporación de prácticas inclusivas. Esa fue la consigna del último e-Breakfast, los desayunos online organizados por myGwork para reflexionar sobre los desafíos en torno a la gestión de la diversidad e inclusión de profesionales LGBTQ+ en las organizaciones.
En esta oportunidad, el propósito era abordar el rol que las empresas y los espacios laborales desempeñan para evitar la estigmatización de las personas con VIH, la necesidad de avanzar en una mayor concienciación sobre el uso periódico de pruebas de diagnóstico y dar a conocer el trabajo desarrollado por entidades sociales y compañías en esta línea.
Para cumplir con ello, myGwork contó con la colaboración de la Embajada del Reino Unido en España y Andorra y las organizaciones Apoyo Positivo y Trabajando en Positivo, ambas especializadas en el diseño de estrategias y acciones de incidencia para la inserción laboral de personas con VIH. Además, participaron representantes de las empresas Gilead, Clifford Chance y Willis Towers Watson, las que cuentan con políticas y buenas prácticas de inclusión.
El embajador británico, Hugh Elliott, fue el encargado de inaugurar la conversación, quien mencionó que la inclusión de las personas con VIH es central para Reino Unido. “Seguimos comprometidas/os con el principio de discriminación bajo ningún concepto. Lamentablemente, esta discriminación existe en el trabajo, por eso creemos que debemos continuar con la visibilidad de las personas con VIH y mejorar sus derechos”, afirmó.
En esa línea, Elliott confirmó que su país está trabajando firmemente para alcanzar la meta de cero casos nuevos de VIH para 2030, poniendo foco en ampliar el acceso a tratamientos y reducir la incidencia del virus en adolescentes, mujeres y otros colectivos que se enfrentan a situaciones de mayor discriminación.
Asimismo, Miguel Garzón, director de myGwork para España y Latinoamérica, subrayó la importancia de generar un llamado a la acción sobre la discriminación que sufren las personas con VIH en el trabajo, como un punto fundamental para su inclusión e inserción laboral. “En este tema, nadie sobra. Todas las manos que puedan ayudar a eliminar el estigma asociado al VIH son necesarias”, comentó.
Garzón agregó que el desconocimiento de la realidad del VIH es la causa de los hechos de discriminación. “El no conocer cómo se transmite el VIH genera un miedo sin lógica hacia las personas que viven con él. Por eso, queremos que hoy podamos quedarnos con tres mensajes: que las personas que viven con una carga viral indetectable no pueden transmitir el VIH; que es posible que las empresas pongan en acción buenas prácticas para erradicar el estigma del VIH del espacio laboral; y cuál es la foto actualizada del virus”, detalló.
Se trata de cuestiones fundamentales porque la estigmatización se mantiene con fuerza en la opinión pública. Según un estudio de la investigadora Fuster-Ruiz de Apodaca, el 37% de las personas encuestadas en España dijo sentir incomodidad sin un empleado de la tienda donde compra habitualmente tuviera VIH, mientras que el 49,1% de la población reconoce que intentaría evitar comprar en un comercio que tuviera un empleado con VIH.
La necesidad de ser visibles
En esa línea, el escritor y periodista de El País, Emilio de Benito, habló desde su propia experiencia sobre la importancia de hacer visibles a las personas con VIH para combatir estas percepciones. “La visibilidad es la mejor herramienta. Ver gente que vive con el virus y lleva una vida normal representa una gran ayuda. Es fundamental que toda persona que pueda, salga del armario en este tema”, acotó.
Luego, fue el turno de las organizaciones sociales. Almudena García, coordinadora de Apoyo Positivo, recordó que en 2021 se cumplen 40 años del primer caso diagnosticado de VIH y que, luego de todo este tiempo y los avances médicos asociados, todavía quedan desafíos pendientes, como la eliminación de la discriminación. “Es una asignatura que no está llegando a buen término, incluido el ambiente laboral. Hay una falta de visibilización dentro de los espacios de trabajo, por las posibles consecuencias derivadas del acoso y el riesgo al despido o que se filtre el estado serológico dentro de la organización”, explicó.
García hizo hincapié en el papel que desempeñan las empresas: “No basta con contar con espacios seguros, sino que las empresas sean referentes para sus pares. Por eso, es necesario generar este tipo de jornadas, para incentivar la movilización para que otras compañías se adhieran a este cambio”.
Por su parte, Raquel Sebastián, de Trabajando en Positivo, profundizó en los estereotipos asociados a las personas con VIH en el trabajo. La especialista advirtió que tanto la OIT como la OMS han reconocido que el espacio laboral no representa una vía de transmisión del VIH, por lo que “no tiene por qué haber alguna ocupación a las que las personas con el virus no puedan acceder”.
En ese sentido, sostuvo que las empresas deben comprender que el VIH "no es discapacitante ni afecta las competencias laborales” de las personas y, por lo tanto, “su estado de salud no es razón para que las/os profesionales que viven con el virus puedan o no ejercer ciertos puestos de trabajo”. Considerando esta perspectiva, Sebastián enfatizó que las personas con VIH “no están obligadas a comunicar su estado serológico en el entorno laboral" incluso si se les considera un colectivo de riesgo ante la incidencia de la COVID.
Datos personales y buenas prácticas en empresas
La segunda parte de la discusión se centró en la experiencia de las empresas que han desarrollado principios y estrategias de inclusión de personas con VIH. Este es el caso de la compañía biotecnológica Gilead, representada por Ludwig Recoder, Human Resources Senior Manager e Inclusion & Diversity Champion, quien entregó detalles sobre el trabajo de sensibilización dentro de la empresa para avanzar en una carrera contra la estigmatización social que, en su opinión, va más lenta que los avances médicos.
“Nuestros pilares son formar, informar y sensibilizar, a través de campañas en las que no nos cansamos de repetir el mensaje indetectable=instransmisible”, comentó. Recoder explicó que la compañía aborda el tema desde la experiencia de sus propias/os colaboradores/as, para acercar la realidad del VIH y generar ejercicios de empatía: “El objetivo no es sacar a nadie del armario del VIH, sino que, a quien quiera salir de él, se le asegure un espacio cómodo y sin miedo”.
Este ánimo en Gilead es integral. Ludwig Recoder sostuvo que la tolerancia cero a la discriminación es un mínimo exigido a sus proveedores, como las compañías aseguradoras que generan pólizas para sus trabajadoras/es. “El dar un paso más y ser una empresa más madura de cero tolerancia, es incorporar esta no discriminación en los procesos internos. Así es como lo pones en práctica en el día a día”, indicó.
Por su parte, Clifford Chance hizo hincapié en un tema de creciente preocupación: la protección de los datos médicos. María de Arteche, abogada de la compañía y especialista en el área, hizo una exhaustiva revisión de los derechos de las personas para resguardar su información de salud en el trabajo y la obligación legal de las empresas en el respeto de tales garantías.
De Arteche afirmó que los datos de salud con considerados como especialmente sensibles y que, por esta razón, el Reglamento General de Protección de Datos de España explicita consideraciones particulares para su resguardo. “En ese sentido, el empleador debe disponer de medidas que permitan proteger especialmente estos datos en concreto. Ninguna persona con VIH puede ser obligada a revelar su estado serológico en el espacio de trabajo, por ley. Ni a empleadores, ni compañeras/os, ni a clientas/es ni a otras entidades asociadas”, sentenció.
La abogada clarificó que preguntar por esta información es una práctica “completamente ilegal” en todo momento de la relación laboral, desde el proceso de selección hasta el desarrollo del trabajo.
Finalmente, Carla Otero, Directora de Diversidad e Inclusión en Willis Towers Watson, centró su intervención en las prácticas implementadas en la compañía para la inclusión de las personas con VIH, poniendo especial atención en el rol de las personas aliadas. “Necesitamos sentirnos queridas/os por nuestras/os compañeras/os. Por eso, es importante contar con una persona al lado de quien vive con VIH, para que se sienta cómoda si quiere hablar de ello. Si es algo que quieres compartir, que puedas sentir la comodidad para hacerlo sin ser objeto de juicios”, dijo.
Asimismo, se refirió a los desafíos que enfrenta la industria aseguradora, particularmente en la transformación de las pólizas que permitan que el VIH no sea considerada una enfermedad preexistente o que devenga en coberturas limitadas.
La sesión concluyó con una ronda de preguntas de las/os asistentes.