
En esos escenarios, las personas aliadas pueden hacer muchísimo, pero para que ese esfuerzo sea efectivo se requiere de un proceso constante de aprendizaje sobre lo que se puede hacer y lo que no para asegurar una convivencia basada en la diversidad y la inclusión. ¿Quieres convertirte en una persona aliada LGBTQ+ efectiva? ¡Sigue los siguientes consejos!
¿Qué debemos hacer como personas aliadas LGBTQ+?
Múestrate públicamente como una persona aliada
Ser una persona aliada de la comunidad LGBTQ+ es fundamental. Esto lo puedes hacer de muchas maneras, como usando los recursos corporativos del Orgullo (banderas, lanyards y merchandising), integrando los grupos de afinidad de la compañía y asistiendo a los eventos y participando en las fechas relevantes del colectivo.
Pero también lo puedes hacer mostrándose a favor de los avances sociales para la protección de los derechos de las personas LGBTQ+ en tu país y en el mundo, usando activamente un lenguaje inclusivo y visibilizando tus pronombres en las firmas de correo o junto a tu nombre en una videollamada.
La visibilidad de las personas aliadas contribuye a la generación de ambientes laborales seguros y inclusivos en los que las personas LGBTQ+ pueden sentir la confianza para hablar de sus vidas y ser quiénes son en su lugar de trabajo.
Sé consciente de los sesgos cotidianos
Ser una persona aliada implica un trabajo constante para identificar y evitar los sesgos con los que convivimos a diario. Por ejemplo, al percartarnos de la carga de género de frases que usamos cotidianamente: Un simple “¡Hola a todos!” puede parecernos un saludo aparentemente correcto, pero en realidad estamos invisibilizando a todas las personas que no se identifican con el género masculino.
Integrar esta mirada nos permite mantener una mente abierta y reflexiva para poder mejorar continuamente nuestras prácticas sociales en el trabajo y fuera de él, incluyendo una perspectiva diversa a e inclusiva.
Edúcate e infórmate permanentemente
Ser una persona aliada nos invita a aprender todos los días. Saber un poco más de las personas LGBTQ+, de cómo incorporar una perspectiva respetuosa de la diversidad en nuestro trabajo y de qué maneras podemos aportar para el avance de la inclusión requiere de nuestra curiosidad: cuáles son los conceptos correctos, cómo nos podemos comunicar mejor y más respetuosamente con personas trans y de género no binario, cuáles son las mejores técnicas para integrar un lenguaje inclusivo, etcétera.
La información está disponible en diversas fuentes. La puedes encontrar en los recursos que tu compañía tiene disponibles, en los sitios web de organizaciones LGBTQ+ y en las personas expertas que siempre estarán disponibles para orientarte. ¡Por supuesto, también en los artículos y contenidos que puedes encontrar en myGwork!
¿Y si tenemos dudas de cómo actuar? Siempre podemos recurrir a las personas, preguntándoles cuáles son sus pronombres y cómo es la mejor manera de comunicarse con ellas.
Defiende la diversidad y la inclusión
Ser una persona aliada implica romper con los silencios cómplices. Si escuchamos un comentario inadecuado o presenciamos un acto discriminatorio, es nuestro deber señalarlo y decir que en nuestro lugar de trabajo hay tolerancia cero para ello. Esto es válido para todos los espacios de la compañía, incluso aquellos informales: ascensores, cafetería e, incluso, en aquellas instancias fuera del horario de trabajo, como los after office.
Cuando defendemos a viva voz a nuestras/os compañeras/os de trabajo, amigas/os y familiares LGBTQ+ de todo riesgo de exclusión y discriminación estamos contribuyendo a crear espacios más seguros.
¿Qué debemos evitar como personas aliadas LGBTQ+?
Preguntar sobre la intimidad de las personas
Una persona aliada ayuda a crear ambientes de trabajo seguros y de confianza. Por esto, siempre evita preguntar directamente a un/a compañero/a por su orientación sexual o identidad de género, especialmente si no le conoces personalmente. Entre otras cosas, porque puede que estés reproduciendo sesgos inconscientes.
Aunque nos parezca algo que nos permita estrechar vínculos, preguntar “¿Tienes novio o novia?” puede poner a la persona en alerta, al ver invadida su intimidad en el lugar de trabajo. Cuando las personas confíen en ti, serán ellas quienes se acerquen y te cuenten de su vida personal.
Reproducir ideas basadas en estereotipos
Una persona aliada debe evitar usar y reproducir ideas sobre las personas LGBTQ+ que se basan en estereotipos y concepciones erradas. Muchas veces es difícil de identificarlas porque han sido instaladas en la opinión pública de forma acrítica, pero que se pueden visibilizar cuando te has sensibilizado y formado desde una perspectiva inclusiva.
Por ejemplo, frases como “Una persona que ha nacido en un cuerpo equivocado” o “Una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre” se han difundido mucho para hablar de las personas trans, pero se tratan de ideas prejuiciosas y negativas para el colectivo.
Cómo resolverlo, es simple: si algo suena mal, mejor no decirlo.
Convertirse en el centro de atención
Una persona aliada es consciente que su rol es el de apoyar. Debemos recordar que son las personas LGBTQ+ las protagonistas de sus demandas y avances de respeto e inclusión, por lo que las/s aliadas/os deben evitar convertirse en el centro de atención de las iniciativas que se desarrollen en la materia dentro y fuera del espacio de trabajo.
Categorizar a las personas
Una persona aliada sabe que, ante todo, prevalece la autopercepción. Por eso, siempre evita poner al resto de las personas en categorías a priori: no diremos que un hombre es gay hasta que él se identifique como tal.
Esto también nos sirve para entender que las personas pueden sentirse identificadas de forma diferente a lo largo de su vida: ese mismo hombre que, en un momento, se identificó como gay, mañana podría percibirse como pansexual. Es clave que las personas aliadas no cuestionen ni planteen dudas sobre esto.
Restar importancia las experiencias
Una persona aliada siempre practica una escucha activa, por medio de la empatía. Esto significa que nunca debe mostrar incredulidad ante las experiencias de las personas LGBTQ+, especialmente cuando hacen públicas las dificultades que les ha tocado vivir.
Esto implica que siempre se evite minimizar el efecto de la discriminación: éste puede ser tan diferente como lo son cada una de las historias de vida. Es importante recordarnos que si no lo hemos vivido, no sabemos lo que se siente.