Una pescadilla que se muerde la cola. Esta es la metáfora compartida por diferentes asociaciones y profesionales para ilustrar un diagnóstico común: la invisibilización de las mujeres lesbianas es un fenómeno persistente en los espacios de trabajo. A pesar de los avances sociales en la materia, es precisamente en los entornos laborales donde la falta de referentes hace difícil para muchas mujeres del colectivo dar el paso de visibilizarse. Nadie, explican las organizaciones, quiere asumir el riesgo de convertirse en “la lesbiana” de la empresa.
El miedo está ampliamente fundamentado. Según una encuesta de la FELGTB, 1 de cada 10 mujeres lesbianas debió dejar su trabajo por problemas derivados de su orientación sexual. Esto explica, en un estudio similar realizado en 2021, el silencio: a un 35% de mujeres lesbianas, bisexuales y trans les resulta difícil hablar sobre su vida íntima y de su familia en su lugar de trabajo.
La situación es similar en América Latina. De acuerdo a un sondeo de 2020, las trabajadoras lesbianas están entre las personas del colectivo LGBTQ+ que denuncian menos las situaciones por discriminación, con un 13,1%. Esto contrasta fuertemente con la incidencia del lesbofobia: el 41,8% de las encuestadas declararon haber sufrido acoso, violencia y discriminación por esta razón en el trabajo durante el último año.
Se trata de una situación especialmente compleja en un país como España, el que, en palabras de María Colom, presidenta de la asociación para el desarrollo de mujeres lesbianas y bisexuales LB Talks, se ha posicionado como un “exportador de diversidad”. Colom destaca, por ejemplo, los ecosistemas de emprendimiento y los decididos pasos de las grandes empresas para avanzar en la gestión e incorporación de la diversidad sexual y de género. Por esta razón, la duda es importante: “Queda mucho camino pendiente. En caso contrario, ¿Cómo explicamos que la mayoría de las mujeres lesbianas no salgan del armario en la empresa?”, plantea.
María Colom, presidenta de LB Talks
Marta Herraiz, codirectora de REDI y presidenta de Lesworking, la primera red profesional internacional para mujeres lesbianas y bisexuales, explica que se trata de un fenómeno de discriminación doble: “Tenemos todos los retos que tienen, en general, las mujeres por el hecho de serlo (brecha salarial, techo de cristal, etc.), pero además tenemos los retos del colectivo LGBTQ+”. Desde ahí se entiende, por ejemplo, las alarmantes cifras de un estudio sobre esta realidad en la Comunidad de Madrid: casi un 62% de las mujeres lesbianas considera que ha sufrido discriminación en el ámbito laboral por su orientación sexual y un 60% también por ser mujer.
Colom y Herraiz coinciden en que avanzar en la visibilidad lésbica en el trabajo es fundamental, pero ésta no solo depende de la decisión individual de las mujeres del colectivo. “Hace falta más apoyo desde las organizaciones, tanto para crear espacios de trabajo inclusivos como para empoderar a las mujeres que no tengan miedo en dar ese paso, si es que quieren y deciden darlo”, dice la presidenta de Lesworking. Para Maria Colom, este involucramiento de las empresas es clave no solo para mejorar el rendimiento profesional, sino que para que cada profesional lesbiana “se sienta mejor acogida y hable abiertamente, ser más auténtica. Se integrará mejor en las conversaciones informales en la empresa, importantes para mejorar las relaciones con el resto de los compañeros como para seguir y, sobre todo, ser más feliz”.
Esta felicidad es fundamental para el crecimiento empresarial, dado que, como subraya la presidenta de LB Talks, “una trabajadora feliz y motivada será menos propensa a renovar ilusiones en otra empresa”. Colom ve cómo algunos sectores productivos, como el digital o los de transición energética, están experimentando altas rotaciones que, en parte, pueden ser explicadas por la ausencia de un involucramiento en materia de diversidad e inclusión. “Potanciar la inclusión en la empresa es una oportunidad para retener el talento”, incluido el de las mujeres lesbianas, afirma.
Alcanzar todos estos objetivos implica enfrentar ciertos desafíos. La doble discriminación hace confluir lesbofobia y sexismo en un mismo lugar, por lo que para Marta Herraiz el foco debe estar puesto en la transversalidad para un diseño de “políticas de inclusión enfocadas tanto en género como en orientación sexual” que permita considerar las circunstancias concretas y que, por lo tanto, su diseño cuente con el involucramiento activo “o al menos, con la ayuda de las mujeres lesbianas”.
A lo anterior, María Colom agrega la importancia de cuidar las decisiones personales. Salir del armario es quizás una de las más importantes y, por lo tanto, lo fundamental es evitar “cierto hartazgo emocional por tener que salir continuamente”, aunque siempre es conveniente ponderar los beneficios colectivos que esto acarrea. “En general, los compañeros van a presumir tu heterosexualidad y dependerá de tu ‘mood’ del momento rectificar con una sonrisa esas palabras. Pero es importante, porque con ese gesto, estás facilitando el camino a las siguientes mujeres, así como invitando a la reflexión al compañero”, añade.
La presidenta de LB Talks advierte que esto es posible únicamente tras el esfuerzo personal de aceptación y asumir el convencimiento de que sí es importante ser visible en el trabajo, aunque siempre con matices que garanticen la seguridad individual, especialmente en entornos de trabajo que son poco o nada amigables con la diversidad.
Marta Herraiz, codirectora de REDI y presidenta de Lesworking
Con la correcta gestión de estos desafíos, Marta y María coinciden en que la visibilidad de las mujeres lesbianas en el trabajo reportará beneficios tanto para las personas como para las empresas. “La visibilidad reporta felicidad. ¿Por qué? Porque reduce la ansiedad de actuar como si fueses heterosexual, te sientes más apreciada y valorada por quién eres”, dice Colom y suma que, con esto, las trabajadoras podrán sentirse más identificadas con sus equipos y contribuir a su desarrollo profesional.
Herraiz ve en ello un importante activo organizacional, puesto que “cuando en una empresa se crean espacios seguros para nosotras”, se ponen en marcha prácticas inclusivas integrales que “no repercuten únicamente en las mujeres lesbianas, también en el resto de mujeres y todo el colectivo LGBTQ+". Por eso, dice la representante de REDI, la visibilidad lésbica es una apuesta que “ayuda a ampliar un poco más el abanico que suele encontrarse en los espacios de trabajo”.
Ser visible para sí misma y para otras
Esther Gómez salió del armario en su primer trabajo antes de cumplir un año en la empresa. Lo decidió porque, visible como lesbiana con su familia y amistades desde los 16 años, le parecía incómodo y molesto no hablar de su orientación sexual en su espacio laboral. “Tenía que estar constantemente escondiendo quién era y mintiendo cuando se charlaba sobre planes de fin de semana o con quién compartía mi día a día”, recuerda.
Para Esther, mostrarse de forma auténtica era fundamental para todos los aspectos de su vida. Acababa de finalizar sus estudios universitarios y de mudarse a Irlanda, por lo que interactuar con sus compañeras/os era una forma de construir sus redes sociales, por lo que la invisibilización “era una tortura”. Además, se trató de un paso decisivo: “A partir de ahí, fui visible desde el principio en todas las empresas en las que he estado y tengo que decir que he sido muy feliz con mi decisión. Los beneficios son obvios, tanto para mí como para la empresa, porque estoy a gusto con mi trabajo y puedo ser yo misma”, comenta Esther.
Esther Gómez, Principal Europe Zone Finance Manager y Europe PRIDE co-chair en Mercer
Con ese ánimo, Esther llegó a Mercer, una empresa partner de myGwork en la que hoy ejerce como Principal y Europe Zone Finance Manager. Aquí fue donde, en 2019 y junto a otras/os compañeras/os, formó el grupo de empleadas/os LGBTQ+ para la oficina en España, cuyo trabajo ha sido un auténtico éxito: hoy, Esther co-lidera Europe PRIDE, el grupo de afinidad de Mercer para la región. Desde este puesto, Esther organiza actividades de sensibilización y educación, en las que la visibilidad lésbica juega un papel crucial. “Mi aportación en particular para las mujeres lesbianas es intentar ser un referente y que aquellas que tengan miedo a visibilizarse, vean que pueden ser ellas mismas en su entorno laboral y que hacerlo no va a suponer una barrera o un problema para progresar profesionalmente en la empresa”, explica.
En su experiencia, Esther coincide con el diagnóstico de Lesworking y LB Talks sobre cómo la visibilidad de las mujeres lesbianas puede aportar en destruir lo que ella define como “ese doble techo de cristal” que impide que, por su género y su orientación sexual, las mujeres lesbianas consigan desenvolverse en el mundo laboral en condiciones de igualdad y equidad. “El empoderamiento, emancipación y autonomía de las mujeres es relativamente reciente en nuestra historia y este concepto también se refleja dentro del colectivo. La visibilidad de la mujer en el mundo laboral va evolucionando mucho más despacio y vamos por detrás”, comenta.
Por eso, para Esther el ejercicio de hacerse visible contribuye a romper con la invisibilización, aunque sostiene que esto siempre debe ser el resultado de una reflexión personal. La ejecutiva de Mercer recomienda que aquellas mujeres lesbianas que se propongan salir del armario en sus trabajos, “intenten hablar con alguna mujer de su entorno o con alguna compañera o compañero que ya lo haya hecho, si esto es posible, ya que poder compartir y tener apoyo durante el proceso es fundamental”. Por lo demás, si la decisión es mantener la propia orientación sexual fuera de la conversación de oficina, Esther subraya evitar los juicios.
En este punto, Esther cree que el rol de las empresas es fundamental. “Tienen que involucrarse activamente, implementar políticas de diversidad e inclusión adecuadas, que se comuniquen formalmente a todas/os las/os empleados/os, proveedores y clientes, y que además se cumplan. Es decir, que sean reales, no simples declaraciones en papel, creando un espacio seguro y que se genere una cultura diversa y, sobre todo, un compromiso con los principios fundamentales de Derechos Humanos, igualdad y respeto mutuo”, destaca.
¿Cómo involucrarse en el reto de la visibilidad lésbica en el trabajo?
El 26 de abril, día en el que se conmemora la visibilidad lésbica en el mundo, es evidentemente una fecha de inflexión para organizaciones como REDI, Lesworking y LB Talks. Sin embargo, su trabajo supone esfuerzos durante todo el año para la creación de espacios laborales seguros e inclusivos para las mujeres del colectivo y al que empresas y profesionales están convocadas/os a participar, formarse y hacerse parte del reto colectivo.
Las opciones son diversas. REDI, la red de empresas por la inclusión LGBTQ+ presidida por Ízaro Assa de Amilibia – considerada una de las personas LGBTQ+ más influyentes en España-, ha organizado un taller de formación sobre la diversidad transversal de mujeres lesbianas y bisexuales, dictado en marzo pasado. En las formaciones, participaron mujeres lesbianas visibles de empresas asociadas a la red, quienes compartieron las mejores prácticas corporativas para la inclusión del colectivo lésbico y bisexual. Además, han preparado una campaña de testimonios con más de una decena de mujeres lesbianas visibles en sus organizaciones, precisamente con la misión de crear referentes y plantear los retos vigentes en los entornos de trabajo.
Lesworking ha articulado una serie de acciones de comunicación y eventos para promover la visibilidad lésbica, como el vídeo “26 mujeres que dan la cara”, junto con It Gets Better España y el diario El País, y el podcast “Secreto a Voces”, junto al mismo periódico. Asimismo, el 2021 han lanzado el “Reto 2026”, con el que plantean un incremento de la visibilidad de las mujeres lesbianas en los espacios de trabajo y que ha servido como punto de referencia para diversos encuentros virtuales que han abordado este desafío en diferentes industrias y zonas geográficas.
LB Talks promueve espacios de reflexión protagonizados por mujeres lesbianas, bisexuales y aliadas visibles y empoderadas, fomentando así la generación de referentes. Su evento principal, que cuenta con tres ediciones, se ha consolidado como la instancia profesional dedicado a las mujeres lesbianas más grande España, con una alta convocatoria presencial y telemática. Su última versión, que puede verse aquí, contó con la participación de Bisila Bokoko, empresaria reconocida por Naciones Unidas por su liderazgo en el campo de la diversidad e inclusión, y una mesa integrada por ejecutivas del colectivo, en la que participó Esther Gómez.
Para este 26 de abril, Lesworking y LB Talks han preparado un evento presencial afterwork en Madrid, precisamente para conectar a la comunidad en espacios físicos y celebrar lo conseguido, precisamente, para que la pescadilla deje de morderse la cola.